miércoles, 10 de septiembre de 2014

Poemas del 13 de septiembre, poesía a los niños heroes

POEMA A LOS NIÑOS HÉROES
Miguel Ángel Pérez Rojas*

Fue un 13 de septiembre
de mil ochocientos cuarenta y siete,
de recordar me conmueve
como si fuera el presente.
Seis entusiastas estudiantes
algunos de ellos casi niños,
demostraron ser valientes
ante fieros enemigos.

Al frente de todos ellos
un inteligente general,
de nombre Nicolás Bravo
que llegó a ser mariscal.

Era una batalla injusta
fue una lucha desigual,
de niños de experiencia escasa
contra un poderoso rival.

Todos los jóvenes cadetes
con coraje y pundonor,
ante sangrientos combates
hacían frente al invasor.

Sobresaliendo Juan Escutia
realizando gran hazaña,
en aquél histórico día
se envolvió con nuestra enseña.

En ese acto de heroísmo
y antes de que fuera tocada,
se arrojó al precipicio
para no ser mancillada.

No cualquier país tiene la dicha
como México, de Niños Héroes,
por eso desde esa fecha
viven en nuestros corazones.











LOS NIÑOS MÁRTIRES DE CHAPULTEPEC
Como renuevos cuyos aliños
un viento helado marchita en flor,
así cayeron los héroes niños
ante las balas del invasor.
Allí fue... los sabinos la cimera
con sortijas de plata remecían;
cantaba nuestra eterna primavera su himno al sol: era diáfana la esfera;
perfumaba la flor..., ¡y ellos morían!
Allí fue... los volcanes en sus viejos albornoces de nieve se envolvían,
perfilando sus moles a lo lejos;
era el valle una fiesta de reflejos,
de frescura, de luz... ¡y ellos morían!
Allí fue... Saludaba al mundo el cielo,
y al divino saludo respondían
los árboles, la brisa, el arroyuelo,
los nidos con su trino del polluelo,
las rosas con su olor ...¡y ellos morían!
Morían cuando apenas el enhiesto
botón daba sus pétalos precoces,
privilegiados por la suerte en esto:
que los que aman los dioses mueren presto
¡y ellos eran amados de los dioses!
Sí, los dioses la linfa bullidora
cegaban de esos puros manantiales,
espejos de las hadas y de Flora,
y juntaban la noche con la aurora
como pasa en los climas boreales.
Los dioses nos robaron el tesoro
de esas almas de niños que se abrían
a la vida y al bien, cantando en coro...
Allí fue... la mañana era de oro,
Septiembre estaba en flor... ¡y ellos morían!
Como renuevos cuyos aliños
un viento helado marchita en flor,
así cayeron los héroes niños
ante las balas del invasor.
No fue su muerte conjunción febea
ni puesta melancólica de Diana.
sino eclipse de Vésper, que recrea
los cielos con su luz, y parpadea
y cede ante el fulgor de la mañana.
Morir cuando la tumba nos reclama,
cuando la dicha suspirando quedo,
"¡Adiós!", murmura, y se extinguió la llama
de la fe, y aunque todo dice.. "¡Ama!",
responde el corazón: "¡Si ya no puedo...!";
cuando solo escuchamos donde quiera
del tedio el gran monologar eterno,
y en vano desparrama Primavera
su florido caudal en la pradera,
porque dentro llevamos el Invierno,
bien está...más partir en pleno día,
cuando el sol glorifica la jornada,
cuando todo en el pecho ama y confía,
y la Vida, Julieta enamorada,
nos dice: "¡No te vayas todavía!";
y forma la ilusión mundos de encaje,
y los troncos de savia están henchidos
y las frondas perfuman los boscajes,
y los nidos salpican los frondajes,
y las aves arrullan en los nidos,
es cruel....Mas, entónces, ¿por qué ahora
muestra galas el Bosque y luce aliños?
¿Por qué canta el clarín con voz sonora?
¿Por qué nadie está triste, nadie llora
delante del recuerdo de esos niños?
Porque más que la vida, bien pequeño;
porque más que la gloria, que es un sueño;
porque más que el amor, vale, de fijo,
la divina oblación ,y en una losa
este bello epitafio: "Aquí reposa;
dio su sangre a la Patria: ¡Era un buen hijo!"
Como renuevos cuyos aliños
un viento helado marchita en flor,
así cayeron los héroes niños
ante las balas del invasor.
Descansa, Juventud, ya sin anhelo,
serena como un dios, bajo las flores
de que es pródigo siempre nuestro suelo;
descansa bajo el palio de tu cielo
y el santo pabellón de tres colores.
Descansa, y que liricen tus hazañas
las voces del terral en los palmares,
y las voces del céfiro en las cañas,
las voces del pinar en las montañas
y la voz de las ondas en los mares.
Descansa, y que tu ejemplo persevere,
que el amor al derecho siempre avive;
y que en tanto que el pueblo que te quiere
murmura en tu sepulcro: "¡Así se muere!",
la fama cante en él: "¡Así se vive!".
Como renuevos cuyos aliños
un viento helado marchita en flor,
así cayeron los héroes niños
ante las balas del invasor.
Señor, en cuanto a ti, dos veces bravo,
que aquí defiendes el hollado suelo
tras haber defendido el suelo esclavo,
y hoy en el sitio dormirás al cabo
donde el águila azteca posó el vuelo;
Señor, en cuanto a tí, que noble y fuerte,
llegaste del perdón al heroísmo,
perdonando en tu triunfo a quien la muerte
dio a tu padre infeliz, y de esta suerte
venciéndote dos veces a ti mismo:
¡ven, únete a esos niños como hermano
mayor, pues que su gloria fue tu gloria,
y llévalos contigo de la mano
hacia el solio de Jove soberano
y a las puertas de bronce de la Historia!
Amado Nervo
Septiembre de 1903


sábado, 6 de septiembre de 2014

Obra de teatro de la Independencia de México - Representación del 16 de Septiembre

PRIMER ACTO
LA CONJURACIÓN
HIDALGO.- Este es el momento para actuar, (mostrando un periódico) los españoles no podrán hacer nada en contra de nosotros ya que tienen cosas que hacer en su propia tierra.
CORREGIDORA.- Señor cura, lo que sucede en España nos favorece, será en poco tiempo seremos un país libre, solo me preocupa saber si el pueblo nos seguirá.
HIDALGO.- El pueblo estará con nosotros, el pueblo sigue siempre a los que les ofrecen alivio a sus penas y nosotros hemos abrazado la causa.
ALLENDE.- No todos saben escuchar al pueblo, porque para ello quien los oye debe conocer los sentimientos de la nación.
ABASOLO.- El pueblo grita de dolor, que solo los que están en el poder y en la riqueza no los escuchan o no los quieren escuchar.
HIDALGO.- Es por esa razón que el pueblo nos seguirá, nosotros los hemos escuchado y les enseñamos a luchar por su libertad y por sus derechos humanos. (Levantándose) Ya es bastante tiempo de a ver recibido un trato como bestias y ser explotados todos prefieren morir luchando por sus mujeres y por sus hijos.
CORREGIDORA.- El indio muere y de miseria, mientras el dominador vive rico y feliz.
UN PERSONAJE.- ¡No tenemos armas y parque! ¿Qué haremos, señor cura?
HIDALGO.- Ya tenemos algunas y otra parte se las quitaremos a nuestros enemigos. Ay muchas cosas que nos servirán entre ellos las piedras las hondas, los palos… el más grande armamento será el valor y el arrojo.
ALLENDE.- Señor cura, el regimiento de la reina, solo espera saber la fecha.
UN PERSONAJE.- Recuerde señor cura, que aun no sabemos si los mestizos apoyaran nuestra causa.
HIDALGO.- Clara que nos apoyaran si son los más descontentos con el régimen y la sociedad
ALDAMA.- Es necesaria la independencia, solo queremos saber una cosa ¡LA FECHA!.
HIDALGO.- (con decisión) ¡El primero de octubre! ¿Convenidos?
GRUPO.- (aplaudiendo con regocijo) ¡Aprobado¡¡Aprobado!
ABASOLO.- ¡Viva nuestro caudillo!
GRUPO.- ¡Viva!
CORREGIDORA.- Señores recuerden que pueden descubrirnos y por ello perderse la causa.
ALLENDE.- ¿A caso el señor corregidor no está con nosotros?
CORREGIDORA.- Esta con nosotros es por eso que no quiere que los enemigos se pudieran dar cuenta.
HIDALGO.- Es verdad es tiempo de irnos. Se necesitan muchas mujeres como la corregidora, que han sabido escuchar los clamores de su pueblo.
CORREGIDORA.- Con el alma y la vida lucharé por la libertad de mi pueblo.

SEGUNDO ACTO
PRISIÓN DE LA CORREGIDORA
CORREGIDORA.- (paseándose nerviosa) No sé porque mi esposo me ha en cerrado en mi habitación (meditando) si el apoyo la causa, sin embargo la conjuración ha sido descubierta es necesario avisar a los caudillos. (Meditativa) ahora recuerdo debajo de aquí se encuentra don Ignacio Pérez, que es nuestro amigo. Tratare de llamarle, tal vez pueda oírme (da tres golpes en el piso) ( se oye quedan tres toques en la puerta)(la corregidora se acerca ala puerta)
CORREGIDORA.- ¿Don Ignacio es usted?
DON IGNACIO.- (por fuera) Si señora, soy yo. ¿Qué se ofrece?
CORREGIDORA.- Cerciórese usted si alguien nos escucha.
DON IGNACIO.- (después de breves instantes) Todo está solo, diga usted.
CORREGIDORA.- Estoy encerrada en este lugar y es necesario avisarles a los caudillos que la conjuración asido descubierta.
DON IGNACIO.- No tenga cuidado su merced; saldré en el acto.
CORREGIDORA.- Adiós, Don Ignacio
DON IGNACIO.- Adiós, señora, que la patria apremie su acción heroica. (se oyen los pasos de quien se retira apresuradamente.
CORREGIDORA.- (sola) La lucha a comenzado. Todos los buenos mexicanos estaremos del lado de la justicia.
TERCER ACTO
EL GRITO DE INDEPENDENCIA
HIDALGO.- Amigos míos, nos han descubierto es hora de dar el grito de independencia usaremos como bandera el estandarte de la iglesia, hoy 15 de septiembre de 1810. México inicia su libertad.
ALLENDE.- (extiende el brazo al frente con el sombrero en la mano) Señor cura, pongo mi vida al servicio de la causa.
ALDAMA.- (en igual forma) Y yo.
ABASOLO.- (en igual forma) Y yo
DON IGANACIO.- Y yo también.
HIDALDGO.- Uno mi vida ala de ustedes. ¡A la lucha!
TODOS.- ¡A la lucha!(sale hidalgo por la derecha: los demás personajes por el lado opuesto. Después de breves instantes se oye el sonar de las campanas y el pueblo comienza allegar. Aparece hidalgo acompañado de los personajes anteriores y portando el estandarte)
HIDALGO.- (Saludando al pueblo) Buenos días, hermanos
PUEBLO.- Buenos días, padre.
HIDALGO.- (con emoción) En muchas ocasiones han sonado las campanas y ustedes hermanos siempre han respondido a su llamado ahora yo les hablo de la manera más cariñosa y sincera, para decirles que allegado el momento de ser libres.
ALLENDE.- (encendiendo los ánimos) ¡VIVA MEXICO!
PUEBLO.- (levantando los sombreros) ¡VIVA!
HIDALGO.- Es hora de despertar, yo luchare a su lado hermanos.
ABASOLO.- ¡VIVA EL CUAR HIDALGO!
PUEBLO.- ¡VIVA!
HIDALGO.- pronto será libre México, aunque la compremos con nuestra sangre. ¡Mexicanos  a las armas!
PUEBLO.- (entusiasmados) ¡A LAS ARMAS! ¡A LAS ARMAS! (el pueblo se dispersa)
UN EMISARIO.- (que llega corriendo) Señor cura, don Mariano Jiménez se encuentra a las orillas del pueblo y espera órdenes de usted.
HIDALGO.- Nuestra causa triunfara, tal vez nosotros no lo podremos ver pero las  generaciones futuras lo sabrán. (el pueblo comienza a llegar nuevamente por todos lados y portando garrotes, instrumentos de labranza, hachas, etc.)
HIDALGO.- (Ondeando el  estandarte) ¡VIVA MÉXICO!
PUEBLO.- ¡VIVA!
HIDALGO.- ¡VIVA LA INDEPENDENCIA!
PUEBLO.- ¡VIVA!
HIDALGO.- ¡VIVA LA LIBETAD!
PUEBLO.- ¡VIVA!
HIDALGO.- ¡A GUANAJUATO! ABAJO LOS TIRANOS.
PUEBLO.- ¡ABAJO!

domingo, 30 de marzo de 2014

viernes, 28 de febrero de 2014

jueves, 27 de febrero de 2014

miércoles, 26 de febrero de 2014

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