martes, 20 de octubre de 2026

Guión teatral de la Revolución Mexicana

 


Revolución a la Mexicana

Personajes:

 * Don Pancho: Un hacendado rico, vanidoso y exageradamente miedoso, que cree que el mundo gira a su alrededor.

 * Juana: La empleada de la hacienda. Lista, sarcástica, cansada de los abusos y la verdadera mente práctica del lugar.

 * General "Cicatriz": Un líder revolucionario con un parche en el ojo, un sombrero enorme y una pistola que se le cae a cada rato. Muy dramático.

 * Adelita: Revolucionaria intrépida, práctica, con carrilleras cruzadas y harta de las promesas románticas de los jefes.

Escenografía:

Una mesa vieja, una silla, un cuadro torcido de un antepasado bigotón y un fondo que simule una hacienda mexicana.

Acto Único

(La obra inicia con Don Pancho paseándose de un lado a otro con un abanico y un sombrero de copa, sudando frío. Juana barre tranquilamente junto a él, barriéndole los pies a propósito).

DON PANCHO:

¡Juana, detén esa escoba! El polvo de la revolución me está alterando la presión. ¿No escuchas esos ruidos? ¡Vienen por mis propiedades, por mis gallinas de raza, por mi colección de servilletas de lino!

JUANA:

(Sin inmutarse) No son los revolucionarios, patrón. Es el gato del vecino que se metió al gallinero otra vez. Pero si sigue temblando así, va a terminar inaugurando el género de la gelatina mexicana.

DON PANCHO:

¡No bromees con la tragedia nacional, muchacha! Dicen que por ahí anda el famoso General "Cicatriz", un hombre que no le teme a nada y al que le faltan tres dedos y medio cerebro.

(Se escuchan truenos falsos o golpes en la puerta y gritos lejanos: "¡Tierra y Libertad... y unos taquitos si tienen!").

JUANA:

Pues hable del rey de Roma... y se asoma por la puerta.

(Entran de golpe el General "Cicatriz" y Adelita, haciendo poses dramáticas con armas de juguete).

GENERAL "CICATRIZ":

¡Alto ahí, burgués opresor! ¡La tortilla es de quien la trabaja y esta hacienda ya pasó a manos del pueblo... o sea, de nosotros!

DON PANCHO:

(Arrodillándose y abrazando las botas del general) ¡Tome todo! ¡Llévese las vacas, los caballos, las deudas de la tienda de raya! Pero por piedad, ¡no me quiten mi colección de novelas románticas!

ADELITA:

(Cruzándose de brazos y rodando los ojos) Ay, general, ya bájale al drama. No venimos a secuestrar novelas, venimos a reorganizar la producción agrícola y a buscar un café cargado, porque llevamos tres días caminando sin desayunar.

GENERAL "CICATRIZ":

(Se le cae la pistola, se agacha a recogerla y se le atora el sombrero en una silla) ¡Ejem! ¡Guarda silencio, Adelita, que estoy haciendo mi discurso histórico para los libros de texto gratuitos del futuro! Como decía... ¡Abajo los hacendados tiranos y arriba los... eh... los que estén arriba!

JUANA:

(Acercándose con los brazos en jarra) Oiga, general, muy bonito su discurso y muy galán su parche en el ojo, pero si van a expropiar la hacienda, a ver cuándo empiezan, porque a mí Don Pancho no me paga desde el siglo pasado y ya me urge mi liquidación.

GENERAL "CICATRIZ":

(Sorprendido) ¿Trabajadora explotada por el sistema feudal? ¡Eso me llega al alma revolucionaria! (Saca un papel arrugado) Por decreto de la Junta Revolucionaria, Quedas nombrada... ¡Ministra de Finanzas de la Cochinilla!

JUANA:

¿Ministra de qué? Mire, a mí no me ponga títulos raros, mejor págueme en efectivo o en oro, que el papel moneda de ustedes devaluó más rápido que promesa de político en campaña.

ADELITA:

(Rindiéndose y riendo) La verdad tiene razón la compañera. Oigan, ¿y si dejamos tanta balacera verbal y mejor nos sentamos a comer? Traigo unas gorditas de chicharrón envueltas en el periódico El Monitor Republicano.

DON PANCHO:

(Levantándose despacio, sacudiéndose el polvo) ¿Gorditas de chicharrón? Bueno, pensándolo bien... la lucha social no está peleada con el buen apetito. Si me invitan, les firmo la repartición de tierras ahorita mismo, con tal de que me dejen un buen asiento.

GENERAL "CICATRIZ":

¡Eso sí es negociar por la vía pacífica! Adelante, compañera Adelita, sirva los chicharrones. ¡Que viva la Revolución... y que viva el colesterol!

(Todos se sientan a la mesa alegremente mientras se escuchan notas

 de música mexicana alegre de fondo).

FIN

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